Caminad con optimismo (1930)

A pesar de no tener un impacto emocional potente, tiene momentos realmente bellos, con una correcta puesta en escena, muy influenciada por el cine negro.

Resulta muy bueno ese arranque con un travelling que muestra una composición rítmica de autos y conductores. Más adelante, de la misma forma, vemos el día a día laboral, la repetición de un ritual, un elemento clave en las mejores películas de Ozu.

Pero en este caso sirven para otro motivo, hacen un contraste con el mundo criminal, más oscuro, con gente vestida elegantemente, siempre con el afán de parecer sofisticados. Hay una vileza escondida en su aparente actuar ordinario. Todos parecen buscar cumplir deseos lujuriosos o ascender en la estructura jerárquica.

Todo ello muestra una gran influencia del cine negro. Contrario a las declaraciones de Ozu como un director íntegramente japones, es muy evidente que la forma y sus referencias parecen ser sacadas del cine estadounidense: los escenarios, la historia y los personajes.

Y entre ellos, me parece necesario destacar a Yasue, ya que, hablando de sus cualidades, parece ser un prototipo de Noriko, interpretada por Setsuko Hara, que aparecería en Primavera tardía (1949), El comienzo del verano (1951) y Cuentos de Tokio (1953). Ella parece ser la dignidad y pureza personificada, pero por sobre todo, su rostro, que destila una melancolía profunda.          

Al final también me pareció imposible no trazar un paralelismo con Pickpocket (1959). No sólo por el tema de la redención, sino además porque los caminos tortuosos de Kenji y Michel los llevan al mismo destino: el amor correspondido y verdadero.

No tiene ni de cerca un impacto emocional fuerte y a veces parece que la narración se estanca innecesariamente, pero rescato varios momentos de una belleza singular, los primeros en una filmografía que alcanzaría un nivel de calidad superlativo.

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