Encontré al diablo (2010)

Poco por resaltar dada su excesiva violencia gratuita y sumamente rígida, a pesar de tener un par de secuencias de acción bien logradas.

La parte inicial es algo engañosa: muestra el lado emotivo y sensible del protagonista, imponente ante la situación que se le presenta. Particularmente, en la escena donde descubren la cabeza de su prometida, hay una música exaltante y sumamente dramática, que deviene en llantos y desconsuelo de sus allegados.

Uno creería que, tras haber visto todo eso, el motor principal de la venganza es la búsqueda de justicia para sentir tranquilidad de haber terminado con el mal que le atañe. Pero lejos de ello, se moviliza por odio y todo ello desencadena el peor desacierto de la película: violencia rígida, gratuita, exagerada y, para algunos, vomitiva.

Hay varias secuencias de asesinato que incluyen una iluminación amarillenta, con la intención de resaltar la sangre y otorgarle una estética impura y hasta nauseabunda.

Por otro lado, en las secuencias de acción, hay un trabajo sonoro y visual sumamente estilístico, como si buscara acentuar la situación al punto de transformarlo en un espectáculo. Algunas veces resulta muy logrado, otras, solamente vistoso.

Parece que hay un intento por exhibir la lenta degradación de la persona hasta convertirlo en un completo psicópata. Hay dos momentos similares que exponen el inicio y el final del recorrido del protagonista. El primero es cuando sale del cementerio y camina de frente, llorando y jurando venganza. El segundo es el plano final. Cuando termina de matar al asesino, vuelve a llorar y su rostro es de una profunda insatisfacción. Ha cambiado muchísimo, pero todo el recorrido por querer equilibrar las cosas fue en vano.

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