Ermitaños (2019)

Resulta mucho más atractivo en la temática que en su forma. Algunas declaraciones son más interesantes que otras. Pero rescato la manera de cómo los ermitaños se sinceran y afrontan su realidad.

El enfoque principal es la soledad. Realiza un estudio sobre los motivos de porque los habitantes del edificio terminaron ahí, los efectos que causa ese aislamiento. Pero siempre lejos de una óptica crítica y negativa. Porque todas las declaraciones, en el fondo, responden a un llamado por la empatía, por comprender un estilo de vida que, a pesar de ser compartido, los afecta de forma distinta.

Además, hay una preocupación por los tipos de vivencias de cada uno y las diferencias existentes con generaciones diferentes. Se muestran los prejuicios existentes de sus familiares, sus padres y abuelos, que a su edad ya contaban con una familia estable y un lugar donde vivir. Emerge también una denuncia ante la precariedad laboral e inestabilidad, que ocasiona una incertidumbre sobre el porvenir de todos.

Lo mejor del documental es que, a medida que avanza, permite que los habitantes se sinceren más y se abran por completo al mencionar temas delicados que evocan las emociones más profundas. Aquellas que, por lo general, son pasadas por alto y no se habla al respecto.  

La estructura y forma, sin embargo, no suscita atracción. Si bien, su intención es mostrar el día a día, muchas veces divaga innecesariamente en tomas gratuitas de drones. Solamente en la recta final parece tomar un rumbo más crepuscular, son sombras marcadas, que remiten a las emociones expresadas, mencionadas previamente.

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