Jumbo (2020)

No comparto el entusiasmo de la protagonista ni su arrebato desmedido. De nada sirve lo original de su propuesta con un guion débil, sin interés.

Da la impresión de que intenta realizar un testamento sobre el amor hacia lo inanimado y la fuerza de este mismo, el alcance desmedido que puede llegar a tener.

Incluso, llama mucho la atención el hecho de que Jeanne, la protagonista, sea constantemente objeto de burla, acosada, rechazada su madre; mientras que ella misma y su nuevo amante sean personas abandonadas por sus antiguas parejas, ya sea por prejuicios o por no saber mantener viva la llama del amor “ordinario”. La atracción hacia Jumbo es inocente, irracional y puro. Rompe todas las barreras establecidas hasta alcanzar un frenesí único.  

Por otro lado, resalta la personalidad de Jeanne: retraída, absorta en su mundo y con un entusiasmo ingente sobre él. Es introvertida para con todas las personas, pero se abre por completo con Jumbo. Noémie Merlant realiza un gran trabajo retratando a este personaje, siendo esto tal vez lo único rescatable de la película.

Sin embargo, todo ello es lastrado terriblemente por un guion nada atractivo, que trata con ligereza los temas esbozados. No logra crear interés y cuenta con personajes planos, simplones, salvo Jeanne. Tampoco hay una carga dramática fuerte, ni siquiera en los momentos más duros y tensos. Todo languidece con facilidad.

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