La casa de Argüello (2018)

La casa de Argüello (2018)

Todo funciona casi a la perfección y parece que nada falta. Por momentos espontánea, por momentos muy frontal, pero siempre provocando emociones puras y duraderas. Cómo duele recordar la incertidumbre y el vacío.

La frase final resume la intención principal de esta joya de documental: “Pedazos rotos que no se pueden reparar, pero sí compartir”. Primero a través de encuentros y conversaciones espontáneas, luego a partir de declaraciones directas que reviven los efectos causados por un episodio turbulento en la historia argentina.

Esta confusión, también, toma forma de vacío. Los ciclos de vida que le fueron arrebatados a generaciones de madres que se encontraban en constante movimiento, eludiendo el acoso constante de un enemigo latente, en forma de dictadura militar.

Pero la necesidad de la directora no es la de denunciar sus abusos y los estragos causados a nivel general, sino la de conocer su pasado y conectar con su madre y abuela.

Los sentimientos provocados es el énfasis constante en las preguntas que se realiza. Se busca empatizar y darle voz al colectivo de emociones provocadas, ya sea de dolor, de incertidumbre, de fraternidad, de paz.

Otra característica brillante es su estructura, íntegramente esencialista: solamente se muestra lo justo y necesario. Menos de hora y media es más que suficiente para conmover y mostrar un grandioso ejercicio de memoria.

Ya a nivel muy personal, qué personaje tan interesante y resiliente el de Nelly, abuela de la directora, con la capacidad única de reconocer la belleza interna de las personas.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *