Los sobornados (1953)

Una historia sobre la corrupción y la degradación humana, llena de violencia y venganza, donde los malos se encuentran infiltrados en el bando opuesto y viceversa.

Hay algo particular por resaltar sobre Dave Bannion, el detective protagonista. Su predisposición y necesidad intrínseca de ejercer justicia permite trazar una símil con el personaje McNulty de The wire. Tanto así que, me parece, que esta película podría servir como precursora a dicha serie. Incluso los espacios que recorren son similares: las oficinas de policía y los rincones donde se alojan los criminales. Contrario a mantenerlos ocultos, muestra el actuar tanto de los buenos y malos, y los de moralidad dudosa, que se encuentran infiltrados en el bando equivocado, como lo son el comisionado Higgins y Debby Marsh.

Parece que busca denunciar las alianzas del crimen organizado y cómo los altos mandos del cuerpo policial se dejan corromper fácilmente.

Pero esta degradación de la integridad también se puede ver desde un nivel humano, ya que la historia que se narra es la de dos personas, Dave Bannion y Debby Marsh, quienes son despojados de lo que más aprecian en la vida, su familia y su belleza, respectivamente. Caen entonces en un espiral de venganza y acciones compulsivas que termina trágicamente.

El título original, The big heat, bien, podría aludir a la violencia expuesta, como también podría ser una referencia al pánico de una posible guerra nuclear en una época post guerra. Muestra de ello es la escena donde explota el coche con la esposa de Dave Bannion dentro. Emula el sonido de la explosión de una bomba atómica. Incluso en es momento la cámara se mueve de manera brusca y desorientada. Por otro lado, está la icónica escena donde Lee Marvin lanza café a la cara de Debby Marsh. La cicatriz de su quemadura es una alusión las consecuencias radioactivas que causaría el desastre nuclear.

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