Soul (2020)

La empatía como la cualidad humana que permite comprender y disfrutar los pequeños momentos de vida. Muy a pesar de tener una reflexión temática muy ligera, resulta ser una propuesta de Pixar correcta y entretenida.

El mayor acierto de Pixar es que, nuevamente, logra realizar un tratamiento temático entendible tanto para niños, con colores llamativos y mundos caricaturizados, como para adultos, con interesantes referencias que van desde Bob Dylan, hasta la bolsa que condensa la belleza de la vida en Belleza americana (1999).

Tengo la impresión que, mucho más que la evidente pero muy endeble reflexión sobre las pasiones y los motivos de vida, lo que buscar resaltar sobre todo es la empatía como una cualidad humana vital, que llega incluso a cambiar vidas. Esta en una constante que está presente en casi todos los aspectos de la historia: la necesidad de Joe por hacer entender a su madre que está entregado por completo al jazz, el motivo para regresar a salvar al alma 22, la alumna que se encuentra suspendida entre dedicarse o no a la música, etc.

Aún mucho más evidente, la empatía está evocada en la referencia del ensayo de David Foster Wallace. Aunque este suene muy aleccionador y moralista, las ideas que propone el texto están casi en completa sintonía con lo que propone Soul.

Pero volviendo al tema aparentemente existencialista, este es lastrado por un guion deficiente y facilista, que no llega a desarrollar momentos de vigor que causen conmoción en el espectador, especialmente en la recta final, teniendo como única excepción la secuencia bien lograda de Joe recordando algunos momentos de su vida a partir de los objetos recogidos por el alma 22, apoyada por una edición muy emotiva.

Así como el meme que indica que el jazz está construido a base de tocar la nota incorrecta, el ritmo es bastante inadecuado e impreciso. Todo sucede rápida y ligeramente. Sólo funciona para reforzar el desencanto de Joe al por fin cumplir su sueño y no sentirse completo.

La música, aunque pudo haber tenido un rol mucho más determinante, resulta ser uno de sus puntos altos, con piezas envolventes y etéreas, muy acorde a la idiosincrasia del mundo no ordinario.

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