Sound of metal (2019)

Mucha furia e impotencia que nunca llega a explotar. Una estética sobria y no tan bien lograda que nunca alcanza su mejor potencial. Sin embargo, cuenta con un atractivo trabajo sonoro y actuaciones muy correctas.

Contrario a la forma manida de abordar la adversidad en este tipo de películas, que por lo general es con miedo o cautela, Ruben, el protagonista, no arruga y, por el contrario, reacciona con furia ante la confusión y dificultad que ocasiona la sordera. Su propia naturaleza como baterista y la constante cámara en mano que lo sigue, a veces asfixiándolo y ocasionando que su sentido del oído cese por completo, intensifican el orden tempestuoso en el que se encuentra.

Por otro lado, se encuentra también el problema de la identidad y el ser uno mismo. El tipo de adversidad que sufre le llega de forma impostada y sólo le queda aceptarlo. Sin embargo, Ruben se niega a adaptarse a su nuevo yo. Entra también en un choque directo de intereses con Joe, el líder de la comunidad de sordos. Este último no sólo no los considera como lisiados o inferiores al ciudadano ordinario, sino también que profesa una filosofía de estasis y quietud, antípoda a Ruben. Suscitan entonces las cuestiones: ¿La sordera es una enfermedad o un don que tienen pocos?, ¿Son realmente felices?, ¿Pueden llegar a tener una vida y un trabajo estable como cualquier otra persona ordinaria?

Definitivamente el aspecto más llamativo es el diseño sonoro que sirve como perspectiva subjetiva de Ruben. A pesar de tener un uso prácticamente unidimensional, logra ser un acierto positivo. Provoca un efecto sensorial, con sus eventuales silencios y cambios bruscos, sus distorsiones y la progresiva pérdida de calidad de sonido y el volumen decreciente. Todo ello permite empatizar por completo con él.

Pero muy aparte de la forma y la manera de cómo se desenvuelve el tema, no hay un impacto profundo dada su estética depurada y sobria que nunca logra momentos álgidos. Todo se diluye en una estructura tan simplificada que, muchas veces, impide desarrollar de manera eficiente el conflicto.

Se han resaltado bastante las actuaciones y muchos los elevan hacia un nivel de interpretación superlativa, especialmente la de Riz Ahmed como Ruben. Sin embargo, yo solamente las siento muy correctas y justas, ofrecen lo necesario sin llegar a sorprender.

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